Recogemos, por su interés, el editorial de ELDIA DE ARGENTINA.
02/06/2008 -
ELDIA
Según los últimos datos disponibles, el desempleo entre los ciegos es del orden del 80% aunque, por supuesto, son personas aptas para desarrollar trabajos en los que el sentido de la vista no sea fundamental, por ejemplo, como catadores tanto del gusto como del olfato o en tareas de atención telefónica, por mencionar sólo algunas posibilidades. Es un viejo decir de quienes militan en las entidades que abordan el tema de la discapacidad, que en realidad se trata de capacidades diferentes. Por lo tanto, siempre están habilitados para incorporarse al mercado laboral.
Hace ya un tiempo este diario reflejó la experiencia de una ONG española que instrumentó en nuestro país un programa de capacitación y permitió incorporar a un centenar de personas no videntes al mercado laboral.
La experiencia -de la que también participaron la Federación de Ciegos y el Ministerio de Trabajo en la jurisdicción nacional- apuntaba a superar una de las principales trabas sociales que encuentran los ciegos y disminuidos visuales argentinos: las dificultades para acceder al trabajo. Y lo hacía trasladando una experiencia que ha posibilitado que en Europa sólo el 25% de los ciegos esté desocupado. En nuestro país -como se dijo- se estima que el 80% no trabaja al menos en forma regular.
Ayudar a los ciegos a hallar y desarrollar sus propias capacidades y asesorarlos en la búsqueda laboral, es una experiencia que debe ser implementada para otras capacidades diferentes. Y esto se vincula al incumplimiento de una ley que establece que el 4% de los trabajadores de la administración pública deben ser discapacitados.
La tarea no es sencilla. Por una parte hay que trabajar con el discapacitado buscando equiparar sus posibilidades y condiciones para que compita en el mercado laboral en igualdad de condiciones, pero también se debe concientizar a los empleadores. Al Estado hay que controlarlo y exigirle que cumpla la ley mientras que a los empresarios hay que concientizarlos y demostrarles la eficacia con la que cumplen su tarea quienes tienen capacidades diferentes.
Un español experimentado en estas tareas ha explicado -en una entrevista con EL DIA- que está demostrado a través de la experiencia que hay empleos en los que los ciegos y disminuidos visuales son todavía más efectivos que las personas sin este problema. Así, en la actualidad, la mayor parte de los ciegos empleados desarrollan tareas relacionadas con sentidos que ciegos y disminuidos visuales tienen más desarrollados que el resto de la población. Con todo, el desafío de la inserción laboral de los discapacitados es enorme, pero hay avances positivos en ese sentido que deben ser tomados como ejemplo, como los mencionados en este editorial.