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Conducta adaptativa en niños con baja visión

Por su interés, publicamos el presente informe que ha sido realizado por las Licenciadas Laura Olivera  y Marta Cuevas  y que recibimos desde el Servicio Argentino de Rehabilitación.
 

07/07/2008 - BOLETIN INFORMATIVO Nº 38  Servicio Nacional de Rehabilitación www.snr.gov.ar 
boletin@snr.gov.ar

El presente trabajo propone analizar el impacto de los Planes de Integración Escolar en la adquisición de mejores niveles de conducta adaptativa en niños con Baja Visión.

La población fue conformada por niños con baja visión escolarizados en escuela común con y sin Plan de Integración Escolar, con edades entre 6 y 14 años, con C.I. mayor o igual a 80 y del mismo estrato social.

Para la muestra se evaluaron 18 pacientes de seguimiento psicopedagógico del Servicio de Clínicas Interdisciplinarias del Hospital de Pediatría Garrahan.

Se utilizaron los siguientes instrumentos de medición: Escala de Comportamiento Adaptativo: Vineland – Informe Escolar – Test de Inteligencia: WISC III – Test de evaluación visual: Barraga Escala de medición Social: Grafar

Introduccion

El desarrollo de la conducta adaptativa se constituye, junto a matrices de aprendizaje temprano, como un proceso complejo e interactivo que involucra competencia intelectual, madurez emocional y social de los niños.
La visión, por su función integradora interviene en el desarrollo de otras funciones adquiriendo un papel preponderante. La pérdida de visión influencia significativamente el proceso de aprendizaje, la formación de conceptos, la adquisición del lenguaje y el comportamiento social.

Los niños que tienen afectadas sus posibilidades visuales presentan un perfil cognitivo disarmónico. Las nociones conservadoras y la adquisición del pensamiento lógico se desarrollan más lentamente que sus pares con visión normal. Muchas de las tareas escolares son actos visuales de reconocimiento que ponen en riesgo al niño con dificultad visual de desarrollar una dificultad escolar. Al tener afectada la percepción visual, tienen que construir conceptos sobre la base de una información fragmentada con lagunas en sus conocimientos.

Para comprender la situación de baja visión no es suficiente con definir Agudeza Visual, sino que es necesario contar con una evaluación funcional del resto visual que posee el niño. La evaluación y análisis de la función visual consisten en determinar la capacidad de desarrollar y utilizar el resto visual y permite establecer cuánto y de qué tipo es la visión remanente, en qué medida el niño puede emplearla y cuánta información visual puede ser reemplazada por otras modalidades sensoriales.

Según un estudio realizado en el año 1993 por los Servicios de Oftalmología, Clínicas Interdisciplinarias y Otorrinolaringología, del Hospital de Pediatría Garrahan, sobre Epistemología de la Disminución Visual en la Población Infanto Juvenil, las necesidades terapéuticas específicas no son sólo oftalmológicas, sino también sociales, educativas y psicológicas, las que deben ser diagnosticadas y tratadas tempranamente para lograr reducir los efectos invalidantes de la patología visual.

Por lo tanto, si se espera que el desarrollo cognitivo del niño progrese en relación con su capacidad deberá recibir tempranamente servicios educativos especiales y estimulación visual. 

Esta necesidad no decrece con la edad, solo cambia de contenido para ajustarse a las características de cada etapa evolutiva. La disminución visual debe ser compensada en todas las áreas del aprendizaje.

Entre los años 1995 y 1996 en el Servicio de Clínicas Interdisciplinarias se halló que el 76 % de un total de 69 niños evaluados no contaban con el beneficio de integración escolar, notando como dato relevante la incidencia de esta desigualdad no sólo en los procesos de aprendizajes sino también en el desarrollo de la conducta adaptativa.

En el año 1999 en un trabajo realizado en el mismo Servicio se observó que los niños disminuidos visuales que se encontraban con planes de integración escolar en escuela común comparados con niños sanos, obtenían un desempeño escolar dentro de los parámetros normales, infiriéndose que los planes de integración habilitan al niño disminuido visual para un buen desempeño académico.

La integración escolar implica un proceso gradual y dinámico que puede tomar distintas formas o estrategias en relación con las necesidades de cada alumno y supone un trabajo interinstitucional en el cual se verán implicadas la escuela especial y común con el fin de adecuar los medios de enseñanza impartidos.
El presente trabajo pretende analizar el impacto de los planes de integración escolar en el desarrollo de la conducta adaptativa en niños con baja visión.

Propósito

Analizar los efectos de los planes de integración en niños con necesidades educativas especiales, permite reivindicar una escuela con talento igualitario, lo cual supone educar en pos de la diversidad. Así, la sociedad será capaz de tolerar las diferencias y aceptar las limitaciones individuales en pos de reconocer en el otro a un semejante.

Resultados y Conclusiones
COMPARACIÓN ENTRE LA EDAD CRONOLÓGICA Y LA EDAD SEGÚN LA ESCALA VINELAND EN AMBAS MUESTRAS

Dominio Comunicación
Según los valores encontrados, solo en los pares 1 y 4 el nivel de rendimiento es mejor en los niños sin Plan de Integración que en los que tienen Plan de Integración, mientras que en el resto se evidencia un nivel de adaptación comunicacional superior en los niños con Plan de integración.
Debe considerarse que este dominio está integrado por tres subdominios: Receptivo, Expresivo y Escrito; que tienden a evaluar habilidades tanto para atender y comprender los mensajes que se les dirigen y seguir determinadas instrucciones como para emitir correctamente los suyos. También evalúa destrezas en el campo lectoescrito por lo que los niveles de rendimiento se hallan relacionados primordialmente con los aprendizajes escolares.

Dominio habilidades de la vida diaria
Los valores encontrados en este dominio indican que 6 de los 9 pares comparados confirman la hipótesis de este trabajo ya que los niños integrados presentan las habilidades de la vida diaria mejor conservadas que los niños no integrados.
Los tres subdominios que comprenden este: Personal, Doméstico y Comunitario evalúan la autonomía alcanzada por los niños para sus cuidados personales y hábitos que hacen al cuidado de su salud. Estas habilidades se trasladan al ámbito convivencial en el hogar y la comunidad y evalúan la capacidad para mantener el orden y respetar las reglas que hacen al bienestar común y lo ubican como un ser social.
Aquí las oportunidades culturales dadas por el ámbito familiar son de mayor preponderancia considerándose los aprendizajes tempranos (hábitos de alimentación, sueño, control de esfínteres, etc.) como base y cimiento sobre los que se construyen los restantes. 

Dominio Socialización
Este dominio expresa en su totalidad la confirmación de la hipótesis, ya que los niños integrados mostraron mejor conservadas sus adaptaciones sociales, observándose diferencias en algunos casos apenas relevantes (6 meses) y en otros muy relevantes (más de 6 años).
El mismo evalúa en sus tres subdominios: Relaciones interpersonales, Juegos y recreación y Capacidad de resolución, la posibilidad para establecer relaciones vinculares, en las que intervienen tanto los aprendizajes familiares como escolares, adquiriendo importancia la función socializadora de ambas instituciones.


Análisis del valor promedio de los datos 

Según los datos obtenidos puede inferirse que los planes de integración inciden en el nivel de conducta adaptativa alcanzado por los niños en edad escolar. En aquellos que se encuentran bajo este régimen la escala Vineland se vio levemente descendida respecto de su edad cronológica en todos sus dominios. Mientras que los niños que no se encuentran bajo este régimen y están escolarizados en escuela común sin el soporte de adecuaciones académicas referidas a su dificultad visual, la escala Vineland descendió significativamente, alcanzando mayor diferencia el dominio de socialización (3,3 años) por debajo de la edad cronológica.Otro dato relevante a destacar es que, según los datos de la escala Graffar, todos los niños evaluados pertenecen a un nivel socioeconómico bajo.

El concepto de Zona de Desarrollo Próximo de Vigotsky, definido como el intervalo cognitivo entre lo que el sujeto aprendiz puede hacer por sus propios medios e instrumentos congnitivos como producto de su desarrollo y lo que éste puede conseguir aprender gracias a las aportaciones y a la ayuda de los otros, aporta a esto hallazgos la posibilidad de analizar la función que los planes de integración escolar, como mediación educativa pueden ser capaces de trabajar el nivel de desarrollo potencial de los niños.
El rol del enseñante tiende a ser de guía, bajo el cual puedan resolverse las situaciones problemáticas planteadas en el proceso de enseñanza aprendizaje en estos regímenes.

Se debe reconocer que la zona no pertenece en sentido estricto al sujeto aprendiz, sino que es una realidad creada en construcción conjunta con los otros dentro de dos planos: comunicativo y social.

Si se considera como uno de los objetivos de la educación que los niños logren conductas de autonomía en todos sus aspectos, puede entenderse que lo que el niño es capaz de hacer hoy en colaboración será capaz de hacerlo por sí mismo mañana.

Bibliografia
Baja Visión. Programa para desarrollar eficiencia en el funcionamiento visual.
Natalie C. Barraga. June E. Morris.
Revista V 28 Nº 2. Asociación Americana de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo.
Fundación Oftalmológica Pediátrica. La visión normal y anormal en los niños. Lea Hyvarinem.
El niño deficiente visual. C. Leowski
I.C.E.V.H. Región Latinoamericana
Manual de Psiquiatría Infantil. J. de Ajuriaguerra. Ed. Masson
Diccionario Médico. Dr. Luigi Segatore. Ed. Teide 


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